El 23 de febrero de 1981, durante la votación para la investidura de Calvo Sotelo a la Presidencia del Gobierno por la UCD, un grupo de guardias civiles armados asaltó el Congreso de los Diputados encabezados por el Teniente Coronel Antonio Tejero. La negativa del Rey a apoyar el golpe de estado permitió abortarlo a lo largo de la noche. Fue el momento en que más peligró la democracia desde la muerte de Franco y de su fracaso el proyecto democrático salió reforzado. Años después en el juicio a que fueron sometidos los golpistas, además de Antonio Tejero, se consideró principales responsables al Capitán General Jaime Milans del Bosch y al General Alfonso Armada.