Cuando Francisco Franco murió el 20 de Noviembre de 1975 en Madrid, los sectores inmovilistas de su régimen aún contaban con una enorme fuerza y presencia tanto en las diferentes instituciones, especialmente en los ejércitos y ciertos sectores de la Iglesia católica, como entre una numerosa población. La extrema derecha también contaba con organizaciones sociales propias, especialmente Fuerza Nueva creada por Blas Piñar y la Federación Nacional de ex Combatientes de España. El rumbo democrático que tomó la política en España desde los primeros momentos tras la muerte del dictador provocó enormes protestas de los sectores más inmovilistas, algunas de ellas violentas como la matanza de los abogados laboralistas de la calle Atocha, en Madrid. Sin embargo, en las elecciones de 1977 tan sólo obtuvieron el 0,84% de los votos. En 1979 Fuerza Nueva logró obtener un escaño, el del propio Blas Piñar, en el Congreso por primera y última vez. A partir de ahí la extrema derecha empezó a decaer y actualmente los porcentajes de voto son mínimos.