A pesar de que como puede observarse en la tabla la inversión, tanto estatal como de las familias, en la educación ha ido en continuo aumento sus resultados son mediocres pues los jóvenes españoles son de los peor formados de la Unión Europea. Con un mundo cada vez más globalizado y más competitivo el bajo nivel educativo de los jóvenes españoles supone un lastre para la economía española.