Dos guardias civiles, Antonio Fernández Alvarez y José Antonio Ferri Pérez circulaban el 21 de agosto de 1988 por el centro de Estella cuando un coche bomba activado a su paso hizo explosión a las siete y media de la mañana. Los dos murieron en el acto. La década de los ochenta fue la más cruenta de la banda terrorista que asesinó en esa década a más de 400 personas. Sus principales objetivos entonces eran miembros de las fuerzas armadas, policía nacional y guardia civil y sus métodos más usuales el coche bomba y el disparo en la nuca.