Alrededor de las ocho menos cuarto de la mañana diez bombas estallaron en cuatro trenes de Cercanías de Madrid. Fue un ataque en un grupo terrorista vinculado a Al-Qaida, que se saldó con más de 200 muertos y más de 1500 heridos. España siempre había sido un objetivo de los grupos yihadistas, pero fue el apoyo de España a la guerra de Irak lo que convirtió al país en un objetivo prioritario. Muestra de ello es que para Al-Qaida España resultaba ser el eslabón más débil de los países que se encontraban en Irak y diversos documentos encontrados demuestran que opinaban que “golpeando” a España dos o tres veces el gobierno no sería capaz de mantener su presencia en Irak. No podemos olvidar que poco antes siete agentes del CNI fueron masacrados en una carretera del sur de Irak y que poco después de la victoria socialista en las elecciones las milicias del clérigo chiíta Muqtada Al-Sadr atacaron la base española de Al-Andalus, aunque sin causar bajas.