Este Congreso vino a ser una segunda parte del Primer Congreso Internacional de Escritores en Defensa de la Cultura, celebrado en París en 1935 y organizado por la Asociación de Escritores y Artistas Revolucionarios de Francia, con Abraham, Aragon, Barbusse, Bloch, Bove, Gide o Malraux. Durante doce días, repartidos entre Madrid, Barcelona y Valencia, el Congreso resaltaba el fascismo como enemigo principal de la cultura que se habían comprometido a defender. Hubo 27 países representados, más España, en cuya delegación figuraban Alberti, Alvarez del Vayo, Jacinto Benavente, José Bergamín, Corpus Barga, León Felipe, María Teresa León, Margarita Nelken y Antonio Machado, y Cataluña (que lo hacía de modo independiente), representada a su vez por Pompeu Fabra, Emili Mira y Jaume Serra.