La invasión extranjera.
Es, por tanto, una verdad evidente que si en España la guerra dura un año, no es ya movimiento de represión de una rebelión interior, sino un acto de guerra extranjera, una invasión. La guerra está mantenida pura y exclusivamente, no por los militares rebeldes, sino por las potencias extranjeras que sostienen una invasión clandestina contra la República española.
En el propio mes de julio y agosto del año pasado me adelanté a decir a la opinión española y a la opinión universal que la cuestión cambiaba rápidamente de aspecto, que estaban ya a la vista los síntomas, las demostraciones, de que en España se preparaba una invasión extranjera. Tengo la impresión de que no fui creído. Quizá se pensó que era un recurso de la propaganda: que nosotros nos proponíamos presionar al mundo para atraernos sus simpatías ante un conflicto interior al que no podíamos dar cabo. Meses pasaron, y hubo ya que rendirse a la evidencia. España está invadida por tres potencias: Portugal, Italia y Alemania ( ... ).
Sus motivos.
¿Cuáles son los motivos de esta invasión que estamos padeciendo? ¿Por qué esta guerra clandestina? ¿Agravio de España a las potencias que la invaden? Yo no los conozco. La República, y aún más que la República, España, antes de ser republicana, ha vivido en paz y buena amistad con el imperio alemán. Por haber sido neutrales en la guerra, ni siquiera España tuvo que acudir a firmar el Tratado de Versalles, de donde dimanan tantos rencores en Europa, y no hemos tenido nada que ver con la política desarrollada en las márgenes del Rin. Únicamente hemos asistido, con asombró y con dolor, al derrumbamiento de la República alemana. Con Italia hace siglos que no tenemos el menor motivo ni ocasión de disputas; y cuando en el año 35 un Gobierno español, precisamente de las derechas, secundando la política de la Sociedad de Naciones, puso a España en el surco que abría la escuadra inglesa entrando en el Mediterráneo a la cabeza de 52 naciones para tratar de imponer respeto al derecho, España no hizo más que adherirse a la política obligatoria y pactada de la Sociedad de Naciones, sin que hubiese en nuestra actitud ninguna diferencia con los demás pueblos ni un agravio al pueblo italiano.
¿Cuáles son, pues, los motivos de la invasión? ¿Rivalidades y competencias en el mundo? España no las tiene; ni siquiera en el Mediterráneo, contra lo que impo ne la naturaleza y lo que reclama nuestro interés; ni siquiera en el Mediterráneo España venía haciendo el papel que por ambos motivos le corresponde. ¿Cuál es, pues, el motivo de esta invasión injusta? Ya en el año pasado decíamos que no es por derrocar la República. No les importa mucho el régimen político interior de España, y, aunque les importase, tampoco eso justificaría la invasión. No. Vienen a buscar las minas; vienen a buscar las primeras materias; vienen a buscar los puertos, el Estrecho, las bases navales del Atlántico y del Mediterráneo. Y todo eso, ¿por qué? Para dar jaque a las potencias occidentales interesadas en mantener este equilibrio, en cuya órbita política internacional, precisamente, España ha venido rodando durante muchos decenios. Para dar jaque lo mismo a la potencia inglesa que a la francesa. Para eso es la invasión de España. Y, una vez más, en nuestro suelo se ventilan, se disputan intereses contrapuestos, más o menos justificables, en los cuales España no ha sido parte ni ha provocado la colisión.FUENTE: Manuel AZAÑA: Obras Completas. México, Oasis, 1967 (vol. III), pp. 343 y ss.