Una excelente historia general de la guerra civil. Presta más atención al aspecto militar que al político y económico, y tiene una bibliografía completísima. Simpatiza con el anarquismo y es muy crítica con los comunistas. Está al día en cuanto a las últimas investigaciones de los historiadores españoles sobre la represión franquista y aporta muchos datos procedente de los archivos de reciente apertura de la antigua Unión Soviética, que Beevor ha manejado a fondo para varios libros suyos. Magníficos los últimos capítulos, El gulag de Franco, La cárcel abierta, Los exiliados, La segunda guerra mundial y La guerra inacabada, sobre las largas consecuencias de una guerra que los manuales dan por terminada el 1 de abril de 1939, pero que duró hasta el 17 de abril de 1948 si nos atenemos a que el propio Franco no dio por concluido el estado de guerra hasta esa fecha. Es especialmente impresionante el capítulo 35, El gulag de Franco, que nada tiene que envidiar al de Stalin y que los españoles de hoy aún estamos muy lejos de conocer y, sobre todo, de “elaborar”, en el sentido freudiano de la palabra. Beevor subraya la complicidad de la Iglesia católica con Franco, sobre todo en la postguerra, con ejemplos elocuentes. El libro es un excelente antídoto contra la antihistoria que está apareciendo en los últimos años como penúltima maniobra de la derecha contra nuestra paz civil. La obra se beneficia también de las abundantes aportaciones recientes de historiadores españoles sobre la microhistoria de la guerra civil. La traducción es buena y la bibliografía recogida al final del libro, muy completa.