La situación especial en que en general se encuentra la agricultura, industria y comercio de España, como consecuencia de la guerra que actualmente se desarrolla en Europa, ofrece para su estudio dos marcados aspectos: el que pudiéramos llamar general, por afectar por igual, aunque en distintas formas, a las naciones, tanto neutrales como beligerantes, y el particular o peculiar de cada industria.
Estas consideraciones generales son, entre otras: irregularidad y dificultades en los transportes, tanto marítimos como terrestres, que entorpecen enormemente la importación y exportación de primera materia y productos elaborados; escasez de materiales para construcción, y de algunos de ellos carencia absoluta, comprendiéndose entre los primeros la maquinaria, en sus diversas aplicaciones, y el encarecimiento que, como consecuencia, han alcanzado todos los artículos, con especialidad los de primera necesidad, y que afectan principalmente a la clase media y asalariada.
La dificultad de los transportes marítimos se puede considerar como la causa originaria del estado anormal, extendida después a los transportes terrestres que regularizaban el aprovisionamiento, y de ahí la alteración en los precios de los mercados, que han producido enormes desniveles para el consumo regular, cuya consecuencia ha sido el acaparamiento extremadamente exagerado llevado a cabo por los especuladores sin conciencia.
Así las cosas, la clase obrera organizada y constituida en Asociaciones, Federaciones y Sindicatos, ha sido la primera en exteriorizar su malestar, provocando conflictos, algunos de importancia y trascendencia, pidiendo aumento de salario, sin que los alcanzados fueran suficientes para contrarrestar la carestía.
La dificultad de los transportes ha sido la causa de la paralización de algunas industrias, cuyos obreros se han visto obligados a dedicarse a otros trabajos, y muy buena parte han emigrado a otros países para dedicarse a su especialidad. También es cierto que se han creado otras industrias nuevas, más bien como vía de ensayo, y que en algunas ya establecidas ha aumentado considerablemente el trabajo.
Desde el comienzo de la guerra, nuestras relaciones comerciales con el exterior han seguido un curso deprimente, acentuado cada vez más y de un modo notable en las importaciones.
Donde se agudizan más los efectos de esta falta de importación es en la industria algodonera. La baja en la importación de algodones, según los datos oficiales, es, en los primeros cuatro meses del presente año, de 42,3 millones de pesetas.
FUENTE: Informe de los inspectores del trabajo sobre la influencia de la guerra europea en las industrias españolas durante el año de 1915. Instituto de Reformas Sociales, Imp. Minuesa de los Ríos, 1915.