La Casa del Pueblo a la opinión.
Ciudadanos:
Nuevamente los patronos panaderos, aprovechándose de las circunstancias especiales por que atravesamos, se disponen a conseguir, mediante una reforma de las Ordenanzas municipales, libertad completa en el peso del pan.
Ha surgido este problema en el Ayuntamiento a renglón seguido de haber afirmado públicamente los fabricantes que el pan no subirá mientras las harinas conserven su estado normal.
El Gobierno suprimió los aranceles para que se importara trigo del Extranjero y la subida de las harinas no se produjera; a consecuencia de esto no ha habido alteración de precios en las harinas en perjuicio de la industria panadera; por el contrario, y mediante una resolución del Gobierno, nivelando el precio del arrastre de los trigos de Aragón con los de las harinas de fuerza de Zaragoza, ésta bajó 2 pesetas en saco en el precio que ordinariamente tenía. ¿Qué causa es, pues, la que impulsa a los patronos panaderos a implantar nuevamente esta cuestión, perjudicando considerablemente los intereses del pueblo de Madrid, y en particular los de los trabajadores?
Es una cosa del dominio público que los patronos panaderos, de acuerdo con el Consejo de Administración de la Compañía Triguera, anunciaron que en una fecha determinada quedarían rescindidos los contratos de trabajo que tenían firmados con las Sociedades obreras. El argumento fundamental que estos señores dan para justificar su resolución es que los obreros panaderos producen denuncias en los Juzgados municipales contra los tahoneros por defraudación en el peso del pan y que en estas condiciones es poco menos que imposible seguir siendo industrial panadero; es decir, que estos señores necesitan no dar el peso exacto, con perjuicio evidente del vecindario madrileño.
No creíamos que la osadía de los señores fabricantes de pan llegara a tanto. Si la justicia se administrara en este país equitativamente, esta declaración llevaría a los tahoneros a ocupar un lugar seguro en la plaza de la Moncloa.
Defiende a estos señores (no sabemos por qué causas) el concejal Sr. Ruiz Salinas, que es quien ha presentado en el Ayuntamiento esta cuestión. ¿Qué motivos le inducen para obrar así?
¿Acaso representa en el Municipio al Sindicato de la Panadería, aunque sea en secreto?
No podemos explicarnos que un concejal, aunque sea monárquico, defienda los intereses particulares de una entidad que aspira a monopolizar la producción del pan en Madrid para imponer al vecindario el precio que sus egoísmos le dicten.
Quieren los tahoneros, y esto propone el señor Ruiz Salinas, que se declaren de lujo las piezas de 500 y 200 gramos, es decir, la libreta y el panecillo, y, por consiguiente, libres de peso: esto es una enormidad. Si lo consiguen, ciudadanos; si no tenemos arrestos suficientes para impedirlo, nos veremos obligados a comer trozos de pan de unas barras elaboradas expresamente para nosotros y que estarán hechas de peor clase, poco cocidas para que pesen más, y que en el verano particularmente no se podrán comer de duras y malas.
No queremos esto. Podemos asegurar que si estas barras —cosa increíble— tuvieran aceptación sucedería como con otras cosas: tendrían una en el mostrador oculta, por si preguntaba alguna autoridad; pero al público no le venderían, para obligarle a que comprara pan falto de peso.
Nos obliga a confesar esto y pensamos así, porque en la actualidad observamos que los patronos panaderos tratan de fabricar en la menor cantidad posible los panes de 1.000 gramos. ¡Qué no harían después, teniendo libertad en el peso para las demás fracciones!
Son insaciables estos señores. Dicen que la industria está en ruina, y se gastan 25.000 duros en pagar juicios por perseguirse mutuamente el Sindicato de la Panadería y la Campiña Triguera. Sostienen que no ganan, y venden el panecillo falto de peso y un céntimo más caro que la Compañía de Panificación. Así son estos caballeros. Hace algunos días dijeron públicamente que no encarecerían el pan y hoy nos presentan esta cuestión, que no es encarecer el pan, sino otra cosa... Pesen el pan que compren, y entonces lo comprenderán sin que se lo digamos.
CONVOCATORIA
El domingo 25 del corriente, a las diez de la mañana, se celebrará en el Teatro Barbieri una reunión pública para tratar de esta cuestión.
Entre los oradores que hablarán se encuentran los compañeros Besteiro e Iglesias.
Madrid, 23 octubre 1914.—EL CONSEJO.
FUENTE: Suplemento al núm. 68 de Renovación, 1914.