Once jóvenes excursionistas de ambos sexos van al río Jarama a bañarse y pasar el domingo, pero la excursión termina en accidente de página de sucesos. Sin hacer acto de presencia, con una técnica de extrema objetividad, el autor deja hablar a los personajes que reflejan la insignificancia y la vulgaridad ramplona de la vida de las clases populares madrileñas de los años cincuenta. El Jarama representa la extrema minuciosidad observadora, de ahí su extraordinario valor documental de reflejo de un muy concreto momento histórico.