Tras el final de la Guerra Civil la dictadura franquista comenzó un proceso de depuración en el ámbito cultural español. Uno de los principales sectores castigados fue el de la educación, en todos sus niveles y cargos. Ello provocó que un importante número de cargos relacionados con la educación se decidieran por el exilio. El perjuicio que la dictadura militar de Franco provocó en la vida cultural española fue brutal y muchos del los mejores profesores y escritores españoles se vieron obligados a desarrollar su labor en otros países, sobre todo en Suramérica, mientras que en España la Iglesia Católica tomaba el control prácticamente absoluto de la enseñanza.