El 1 de abril de 1959, coincidiendo con el XX aniversario de la victoria del bando nacional, se inauguraba la Basílica del Valle de los Caídos, construida en buena parte por presos condenados a trabajos forzados. Esta obra cumbre de la simbología franquista es, desde entonces, el lugar elegido por la ultraderecha para la celebración de sus más importantes conmemoraciones.