El 26 de abril de 1937 la aviación alemana, al servicio de Franco, bombardeó esta localidad vizcaina dando lugar a uno de los episodios más crueles de la contienda. El objetivo inicial supuestamente iba a ser un puente y una fábrica de armas, pero finalmente, y con el objetivo expreso de desmoralizar a la población vasca, se ordenó arrasar la ciudad, siendo la mayor parte de las víctimas civiles. No era el primer bombardeo de la guerra civil, ya que el 31 de marzo habían arrasado igualmente la localidad de Durango, pero Guernica ha pasado a ser un símbolo internacional contra la guerra gracias al mural que Pablo Picasso, impresionado por la magnitud de la barbarie, pintó en 1937 y que actualmente se conserva en el Museo Reina Sofía de Madrid.