Dirección: Pedro Olea.
Guión: Rafael Azcona, Pedro Olea.
Fotografía: Fernando Arribas.
Música: Carmelo A. Bernaola.
Productora: José Frade P.C.
Concha Velasco (Paca), Fernando Fernán Gómez (Julio), Josep Maria Flotats (Luis), José Orjas (Ramos, padre de Paca), Mara Goyanes (Manolita), José Franco (älvarez), José Calvo (Policía).
España, a principios de los cuarenta. Paca, una corista cuya vocación era ser comadrona, vuelve en tren a Madrid después de una gira por provincias. En el mismo vagón viaja Luis, un joven tímido que la invita a compartir uno de los tesoros más deseados de la posguerra, el pan blanco. Luis le confía que pretende marcharse a Francia por problemas políticos y le pide que le deje vivir en su casa hasta que pueda realizar el viaje.
La segunda entrega de la trilogía dedicada por Olea a la capital española constituye una magnífica reconstrucción del Madrid de postguerra a través de la historia de una corista que se convierte en amante de un estraperlista para intentar ayudar a un antiguo maquis del que se ha enamorado. Con una trama melodramática y mucha mala uva, logra una de las mejores recreaciones de la angustia y la miseria que caracterizaron a la España de postguerra, ayudado por una espléndida ambientación y un genial Fernán Gómez, que borda el papel de un estraperlista adicto al régimen, cruel, mezquino, lujurioso y vengativo.