Dirección y Guión: Carlos Iglesias, en colaboración con Central de Guiones.
Fotografía: Tote Trenas.
Música: Mario de Benito.
Producción: Susana Maceiras, Eduardo Campoy, José Manuel Lorenzo.
Productora: Drive Cine / Adivina Producciones S.L.
Carlos Iglesias (Martín), Javier Gutiérrez (Marcos), Nieve de Medina (Pilar), Isabel Blanco (Hannah), Iván Martín (Pablito), Tim Frederick (Pablo), Eloisa Vargas (Luisa), Aldo Sebastianelli (Tonino), Angela del Salto (Carmen), Enrique Cazorla (revisor del tren), Félix Cubero, Esther Díaz-Soto (Profesora), Enrique Escudero, Iñaki Guevara, Abraham Lausada, Francisco Merino, José Vicente Moirón, Carmen Rossi (abuela), Juan Jesús Valverde (Anselmo “El Guarro”).
España, 1960. Dos amigos, Martín y Marcos, deciden marcharse a Suiza en busca de trabajo. Dejan a sus familias en España y emprenden un viaje hacia una nueva vida en la Europa del progreso y las libertades. Allí descubrirán una mentalidad muy diferente a la que deberán adaptarse, trabajando como mecánicos en una fábrica y viviendo en un pequeño pueblo industrial. Con la llegada de Pilar, la mujer de Martín, con su hijo Pablo, y de Mª Carmen, la novia de Marcos, se les termina la vida de hombres solteros que llevaban en un país con tanta libertad. El trabajo sigue siendo el día a día de Martín y Pilar, mientras el pequeño Pablo comienza a ir al colegio y a integrarse. Con la muerte del padre de Martín, se plantean que lo que habían ido a buscar ya lo han conseguido y es hora de regresar. Para su sorpresa, será más difícil la vuelta que la ida.
Comedia dramática basada en la propia experiencia personal del actor, realizador y guionista Carlos Iglesias, cuya familia emigró a Suiza en los años 60 y que interpreta en el film un papel inspirado en la figura de su padre. El resultado es una espléndida película que recrea a través de una historia personal e intimista, el contexto de la emigración española a Europa durante el desarrollismo: la marcha en solitario del cabeza de familia, los problemas de adaptación a una sociedad completamente distinta, la reunificación familiar y el difícil retorno a España.
CITA. Frente a tanta comedura de coco del cine que se hace por el mundo, el excelente actor Carlos Iglesias opta en su estupendo debut como director por dos de las virtudes cardinales del cine que prefiero: la sinceridad y la sencillez. Y consigue a los pocos minutos de proyección definir con total precisión el matizado tono de su relato. Un franco, catorce pesetas viene a ser una comedia costumbrista que le debe mucho a la tradición española del género, pero contada con tanta personalidad como cercanía. Iglesias habla de lo que conoce de primera mano -la emigración española en los años del desarrollismo-, pero huye del imaginario colectivo para mostrarnos su peculiar experiencia personal, pero desplazando el protagonismo al recuerdo de su padre y de sus a ratos dolorosas, a ratos divertidas, aventuras de sinpapeles de la época. La historia la mira ese niño que es el propio director, que la cuenta desde la distancia del tiempo, pero con la proximidad de quien tiene una cuenta pendiente. Excelentes interpretaciones de todos, destacando las de Nieve de Medina e Isabel Blanco, que establecen con la misma sencillez de que hace gala toda la película los contrastes de esas dos mujeres de esos dos mundos que tan bien retrata Iglesias (Fernando Méndez-Leite, La Guía del ocio).