Dirección: Juan Antonio Bardem .
Argumento: Carlos Arniches (teatro).
Guión: Juan Antonio Bardem.
Fotografía: Michel Kelber.
Música: Joseph Kosma, Isidro B. Maiztegui.
Producción: Cesáreo González, Serge Silverman.
Productora: Guión P.C. para Suevia Films / Play Art / Iberia Films.
Betsy Blair (Isabel), José Suárez (Juan), Yves Massard (Federico), Luis Peña (Luis), Dora Doll (Tonia), Alfonso Goda (El calvo), Manuel Alexandre (Luciano), José Calvo (El doctor), Matilde Muñoz Sampedro (La chacha), René Blancard (Don Tomás), María Gámez (La madre), Lila Kedrova (Pepita), Josefina Serratosa (Doña Obdulia), Julia Delgado Caro (La señora de la procesión), José María Prada (Don Evaristo), Pilar Gómez Ferrer (La señora de la Calle Mayor), Manuel Guitián (El taquillero), Margarita Espinosa (Maruja), Pilar Vela (Encarna), Elisa Méndez (Monja 1ª), ängeles Bermejo (Monja 2ª), Amelia Orta (Victoria).
En una pequeña ciudad castellana, caracterizada por el inmovilismo y una vida social convencional, los jóvenes que frecuentan el bar Miami se entretienen gastando bromas pesadas, jugando al billar o frecuentando una casa de prostitución. Isabel, una joven soltera de cierta edad, sigue paseando por la calle Mayor, en compañía de sus amigas, cada atardecer. Los jóvenes del bar Miami se burlan de ella y consideran que debería estar recluida en su casa. Idean una broma cruel y convencen a Juan, soltero y venido de Madrid, para que finja estar enamorado de ella. El propósito es que, una vez que Isabel le acepte, dejarla plantada en la gran fiesta del casino. Juan no se atreverá a consumar la broma y huirá. Federico, un amigo de Madrid, intentará convencerle para que afronte la verdad. No lo consigue y será él quien abra los ojos a Isabel.
Un crudo retrato de la vida provinciana en la España de los años 50 y del papel reservado a la mujer, que realiza una ácida denuncia de la asfixiante atmósfera en que se desarrolla la vida de una mujer en el seno de una sociedad retrógrada y autoritaria, regida por reglas sociales castradoras, bajo la omnipresente vigilancia de la Iglesia, donde la protagonista tiene como único sueño (en tanto que es el papel que le está reservado) el de convertirse en esposa y madre, objetivo que parece cada vez mas lejano y la amenaza con anclarse definitivamente en el limbo social de las solteronas, de la mujer irrealizada, “condenada a vestir santos”, a la soledad, el desprecio y la burla. Esta sensación de frustración le hará caer fácilmente en un degradante engaño urdido por un grupo de señoritos burgueses, una pandilla de parásitos cuya única forma de hacer valer su hombría y escapar del aburrimiento al que les somete la noña vida provinciana son las juergas en el café y el burdel y tramar sádicas gamberradas de las que son objeto seres aún más infelices que ellos. Bardem tuvo que enfrentarse a la feroz oposición de las instituciones franquistas, fue detenido durante el rodaje tras los incidentes de febrero de 1956 en la Ciudad Universitaria por un “delito de opinión” relacionado con su militancia en el PCE, y sólo pudo culminar el film gracias a las presiones ejercidas por la productora francesa y la actriz norteamericana Betsy Blair, que se negó a seguir trabajando hasta que fuese liberado. Pese a ser masacrada por la censura, Calle Mayor está considerada como la mejor película de Bardem y una de las grandes obras maestras del cine español.