A mediados del siglo XIX la industrialización en España llevaba mucho retraso con respecto al resto de Europa occidental, y el desarrollo de infraestructuras como el ferrocarril no iba a ser menos. Como puede observarse en el mapa gran parte de España estaba incomunicada y sólo los polos industriales y la capital tenían acceso al ferrocarril. Esta deficiencia sería un lastre para el desarrollo industrial del país y en general para el conjunto de su economía.