Gabriel Araceli, prisionero de los franceses en el episodio anterior, es deportado a Francia como prisionero de guerra, pero consigue fugarse y se incorpora al ejército que se está organizando para resistir a los franceses. El destino le lleva a convertirse en uno de los defensores de Zaragoza en el segundo sitio. Gabriel asiste a los episodios de heroísmo que allí ocurren y convive, junto con otros personajes de ficción, con el general Palafox y otros personajes históricos.