Las abdicaciones de Bayona, mayo de 1808 (3 documentos)

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Las abdicaciones de Bayona, mayo de 1808 (3 documentos)

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CARLOS IV ABDICA EN NAPOLEÓN, 5 DE MAYO DE 1808.Carlos IV, Rey de las Españas y de las Indias, y Napoleón, Emperador de los Franceses, Rey de Italia, Protector de la Confederación del Rin, animados de igual deseo de poner un pronto término a la anarquía a que está entregada la España, y libertar esta nación valerosa de las agitaciones de las facciones; queriendo así mismo evitarle todas las convulsiones de la guerra civil y extranjera, y colocarla sin sacudimientos políticos en la única situación que, atendida la circunstancia extraordinaria en que se halla, puede mantener su integridad, afianzarle sus colonias y ponerla en estado de reunir todos sus recursos con los de la Francia, a efecto de alcanzar la paz marítima han resuelto unir todos sus esfuerzos y arreglar en un convenio privado tamaños intereses.
Con este objeto han nombrado, a saber: S.M. el Rey de las Españas y de las Indias, a S.A.S. D. Manuel Godoy, Príncipe de la Paz, Conde de Évora-Monte.
Y S.M. el Emperador de los Franceses, Rey de Italia, Protector de la Confederación del Rin, al Señor general de división Duroc, Gran Mariscal de Palacio.
Los cuales, después de canjeados sus plenos poderes, se han convenido en lo que sigue: Artículo 1º. S.M. el rey Carlos, que no ha tenido en toda su vida otra mira que la felicidad de sus vasallos, constante en la idea de que todos los actos de un Soberano deben únicamente dirigirse a este fin; no pudiendo las circunstancias actuales ser sino un manantial de disensiones, tanto más funestas, cuanto las desavenencias han dividido su propia familia, ha resuelto ceder, como cede por el presente, todos sus derechos al trono de las Españas y de las Indias a S.M. el emperador Napoleón, como el único que, en el estado a que han llegado las cosas, puede restablecer el orden: entendiéndose que dicha cesión sólo ha de tener efecto para hacer gozar a sus vasallos de las condiciones siguientes: 1.- La integridad del reino será mantenida; el Príncipe que el Emperador Napoleón juzgue deber colocar en el trono de España será independiente, y los límites de la España no sufrirán alteración alguna.2.- La religión católica, apostólica, romana será la única en España. No se tolerará en su territorio religión alguna reformada, y mucho menos infiel, según el uso establecido actualmente.Art. 2º. Cualesquiera actos contra nuestros fieles súbditos desde la revolución de Aranjuez son nulos y de ningún valor, y sus propiedades les serán restituidas. Art. 3º. S.M. el Rey Carlos, habiendo así asegurado la prosperidad, la integridad y la independencia de sus vasallos, S.M. el Emperador se obliga a dar un asilo en sus estados al Rey Carlos, a su familia, al Príncipe de la Paz, como también a los servidores suyos que quieran seguirles, los cuales gozarán en Francia de un rango equivalente al que tenían en España. FUENTE: Memoria de D. Miguel José de Azanza y D. Gonzalo OJárrill, sobre los hechos que justifican su conducta política, desde marzo de 1808 hasta abril de 1814. París, P.N. Rougeron, 1815, pp. 239-241 FERNANDO VII ABDICA EN CARLOS IV, 6 DE MAYO DE 1808. Mi venerado padre y señor: Para dar a V.M. una prueba de mi amor, de mi obediencia y de mi sumisión, y para acceder a los deseos que V.M. me ha manifestado reiteradas veces, renuncio mi corona en favor de V.M., deseando que pueda gozarla muchos años. Recomiendo a V.M. las personas que me han servido desde el 19 de Marzo: confío en las seguridades que V.M. me ha dado sobre este particular. Dios guarde a V.M. muchos años.—Bayona, 6 de Mayo de 1808.—Señor: a L.R.P. de V.M., su más humilde hijo.—FERNANDO. FUENTE: Conde de TORENO: Historia del levantamiento, guerra y revolución de España. Madrid, Atlas, 1953, p. 53. FERNANDO VII ABDICA EN NAPOLEÓN, 10 DE MAYO DE 1808. S.M. el Emperador de los Franceses, Rey de Italia, Protector de la Confederación del Rhin, y S.A.R. el Príncipe de Asturias, teniendo varios puntos que arreglar, han nombrado por sus plenipotenciarios, a saber: S.M. el Emperador de los Franceses, Rey de Italia, al Señor general de división Duroc, Gran Mariscal de Palacio;
Y S.A.R. el Príncipe a D. Juan de Escóiquiz, Consejero de Estado de S.M.C., Caballero Gran Cruz de Carlos III.
Los cuales después de canjeados sus plenos poderes, se han convenido en los artículos siguientes:
Artículo 1º. S.A.R. el Príncipe de Asturias adhiere a la cesión hecha por el rey Carlos de sus derechos al trono de España y de las Indias en favor de S.M. el Emperador de los Franceses, Rey de Italia, y renuncia, en cuanto sea menester, a los derechos que tiene, como príncipe de Asturias a la corona de las Españas y de las Indias.
Art. 2º. S.M. el Emperador de los Franceses, Rey de Italia, concede en Francia a S.A.R. el Príncipe de Asturias el título de Alteza Real, con todos los honores y prerrogativas de que gozan los Príncipes de su rango. Los descendientes de S.A.R. el Príncipe de Asturias conservarán el título de Príncipe, el de Alteza Serenísima, y tendrán siempre en Francia el mismo rango que los Príncipes Dignatarios del Imperio.
FUENTE: Memoria de D. Miguel José de Azanza y D. Gonzalo OJárrill—, pp. 244-245.