“Catecismo” popular de 1808

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“Catecismo” popular de 1808

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P. Decid, niño, ¿cómo os llamáis?
  R. Español.
 
  P. ¿Qué quiere decir español? 
 
  R. Hombre de bien.
 
  P. ¿Cuántas y cuáles son sus obligaciones?
 
  R. Tres, ser cristiano católico apostólico romano, defender su religión, su patria y su rey, y morir antes de ser vencido. 
 
  P. ¿Quién es nuestro rey?
 
  R. Fernando VII.
 
  P. ¿Con qué amor debe ser obedecido?
 
  R. Con el amor que lo han hecho acreedor sus virtudes y desgracias.
 
  P. ¿Quién es el enemigo de nuestra felicidad?
 
  R. El emperador de los franceses. 
 
  P. ¿Y quién es este hombre?
 
  R. Un nuevo señor infinitamente malo y codicioso, principio de todos los males, y fin de todos los bienes; es el compendio y depósito de todos los vicios y maldades.
 
  P. ¿Cuántas naturalezas tiene?
 
  R. Dos, una diabólica y otra humana.
 
  P. ¿Quiénes son los franceses?
 
  R. Los antiguos cristianos, y los herejes nuevos.
 
  P. ¿Quién los ha conducido a esta esclavitud?
 
  R. La falsa filosofía, y la libertad de sus perversas costumbres.
 
  P. ¿Quién es nuestra patria?
 
  R. El conjunto o congregación de muchos pueblos regidos por el Rey, y gobernados por unas mismas leyes.
 
  P. ¿Y son nuestros los intereses de todos estos pueblos?
 
  R. Sí señor, por la obligación natural que tienen todos de ampararse, ayudarse y defenderse recíprocamente.
 
  P. ¿Qué penas tiene el español que falta a estos justos deberes?
 
  R. La de infame, y la de muerte [natural] como traidor, y la de [muerte] civil a la falta de sus leyes.
 
  R ¿Qué es muerte natural?
 
  R. La privación de la vida.
 
  P. ¿Qué es muerte civil?
 
  R. La de los bienes, privados de las preeminencias y de los honores que da la patria a los honrados y valerosos ciudadanos.
 
  P. ¿Será pecado matar franceses en esta guerra?
 
  R. No señor: antes bien se merece mucho, si con eso se libra la patria de sus insultos, robos y engaños.
 
  P. ¿Qué política y conducta debe regir a los españoles?
 
  R. Las máximas de Jesucristo y el Evangelio.
 
  P. ¿Cuáles sigue nuestro adversario?
 
  R. Las de Maquiavelo. 
 
  P. ¿En qué se fundan?
 
  R. En el egoísmo y amor propio.
 
  P. ¿Qué fines llevan?
 
  R. El beneficio propio, y el perjuicio del común de sus semejantes.
 
  P. ¿Cómo lo consiguen?
 
  R. Presentando crímenes y delitos por virtudes.
 
  P. ¿Con qué medios han ocupado nuestros pueblos los tiranos?
 
  R. Con el engaño, con la traición, la vileza y la perfidia.
 
  P. ¿Y estos medios son bastantes y suficientes para conseguir la corona que corresponde a otro?
 
  R. No señor: antes bien se han hecho indignos de nuestra condescendencia, y debemos resistir con todas nuestras fuerzas a un rey que quiere entrar por medios tan injustos y abominables. 
 
  P. ¿Pues qué felicidad debemos buscar?
 
  R. La que ellos no pueden darnos.
 
  P. ¿Y cuál es?
 
  R. La seguridad de nuestros derechos y personas, el libre ejercicio de nuestra sagrada religión, y el establecimiento de un gobierno arreglado a las costumbres actuales de la España, y relaciones con la Europa.
 
  P. ¿Pues no le teníamos?
 
  R. Sí señor: pero desorganizado por la indolencia de las autoridades supremas que nos han gobernado.
 
  P. ¿Y quién debe arreglarlo?
 
  R. La España a quién sólo pertenece este derecho privativamente con absoluta inhibición de todo extranjero.
 
  P. ¿Y quién hubiera autorizado este plan?
 
  R. FERNANDO EL VII que quiera Dios restituirle al seno de nuestro AMOR por siglos eternos. Amén.
 
FUENTE: Catecismo civil, y breve compendio de las obligaciones del español, conocimiento práctico de su libertad, y explicación de su enemigo, muy útil en las actuales circunstancias, puesto en forma de diálogo. S.I., s.a.