Hasta mediados del siglo XX el modelo familiar europeo presentaba las siguientes características: matrimonio formal, relaciones sexuales limitadas al ámbito conyugal, poder del marido, familias amplias con la estructura básica de padres e hijos como núcleo fundamental... Sin embargo, la situación en la actualidad ha cambiado radicalmente. El número de divorcios ha aumentado, el número de hijos se ha reducido y las estructuras familiares no siempre responden al modelo tradicional.