Turquía se encuentra situada en una de las regiones sísmicas más activas del planeta y ha sufrido a lo largo de su historia devastadores terremotos. En la imagen, una madre encuentra los cadáveres de sus cinco hijos tras ser enterrados vivos después de un devastador seísmo de 7,1 grados en la escala Richter, en Koyunoren, al este de Turquía. Se calcularon entonces unos 2.000 muertos. Unos años más tarde el país sufrió otro devastador terremoto, el 17 de agosto de 1999. Se calcula que entonces murieron al menos 35.000 personas, unas 30.000 resultaron heridas y 15,5 millones afectadas, en un seísmo de 7,4 grados cuyo epicentro se localizó en la provincia de Izmit y que sacudió el noroeste de Turquía, incluido Estambul.