En 1994 estalló en Rwanda una guerra civil en la que se produjo un genocidio sobre la población tutsi, históricamente la etnia dominante y que había sido favorecida durante la colonización belga, frente a la mayoría hutu. En unos 100 días se calcula que fueron asesinados entre 800.000 y 1.000.000 de ruandeses, 4/5 partes de los tutsis que vivían en el país. No se conocen con exactitud las cifras de muertos que causó después la venganza tutsi. Para castigar a los culpables del genocidio la Organización de Naciones Unidas creó un Tribunal Internacional que ya ha juzgado a más de 700 personas. La fotografía, que muestra el rostro marcado de un joven sospechoso de haber contactado con los rebeldes tutsis, mereció el premio World Press Photo 1994.