En marzo de 2003 una coalición de países liderados por los Estados Unidos invadió Iraq. La justificación de esta llamada “guerra preventiva” fue la supuesta tenencia de armas de destrucción masiva por parte del régimen dictatorial de Sadam Husseim y su relación con el terrorismo de Al Qaeda. La invasión provocó una movilización internacional de protesta sin precedentes, ante lo que se pensaba que era una injerencia ilegal por parte de Estados Unidos para hacerse con el control de los recursos petrolíferos de la región. Las armas de destrucción masiva nunca se encontraron, ni tampoco la relación con la organización yihadista de Osama Bin Laden, pero el país se ha convertido desde entonces en uno de los más peligrosos del mundo, desestabilizando aún más la zona. Esta fotografía de un iraquí tranquilizando a su hijo en un centro de detención para prisioneros de guerra en An Najaf, fue ganadora del Premio World Press Photo 2003.