En 1982, Israel invade el Líbano y ocupa la capital. El 16 de septiembre, un grupo de milicianos falangistas, cristianos aliados de Israel en la guerra, entraron en los campamentos de refugiados de Sabra y Chatila asesinando a una cifra indeterminada de personas. Una Comisión israelí creada ante la presión internacional que generó la masacre fue la encargada de investigar lo sucedido. El informe de la Comisión Kahan consideró responsables materiales a los cristianos falangistas e imputaba a Israel una responsabilidad indirecta, recomendando la dimisión del entonces Ministro de Defensa Ariel Sharon, más tarde Primer Ministro israelí, y quien se cree que fue la persona que ordenó la matanza. Finalmente no hubo depuración de responsabilidades y nunca llegó a celebrarse un juicio.