Desde la caída del muro de Berlín la OTAN ha experimentado un incremento sensible de sus miembros. Entre los nuevos miembros de la OTAN se encuentran algunos de los antiguos miembros del Pacto de Varsovia, región que Moscú sigue considerando una de sus más importantes áreas de influencia. Sin embargo, a pesar de su malestar, el Kremlin no ha podido evitar este proceso debido principalmente a su debilidad económica durante la década de los noventa. Actualmente la dinámica parece haber cambiado, como demostró la invasión rusa de Georgia, que aspiraba a entrar en la OTAN, en el verano del 2008, algo que la parece que la Federación Rusa no va a permitir ya que considera el Cáucaso algo así como su patio trasero.