Desde que a mediados del siglo XX las posesiones coloniales en Asia obtuvieron su independencia, sus economías no han dejado de expandirse. Con un sistema financiero flexible y una economía competitiva y asentada en la alta tecnología comenzaron a surgir lo que en los noventa se llamaron los tigres asiáticos. Sin embargo, fue también en los años noventa cuando una fuerte crisis financiera llevó a estos países a la quiebra, que se agravó con la actitud del FMI y del Banco Mundial que no permitieron la intervención estatal para reconducir o mejorar la situación. FUENTE: Naciones Unidas (2002) Human Development Project