Se podría definir la pena de muerte como el homicidio premeditado y a sangre fría de un ser humano por el Estado en nombre de la justicia. A pesar de la intensa lucha por la abolición de esta práctica por parte de organizaciones como Amnistía Internacional, las ejecuciones se suceden aún hoy día en una buena parte del mundo. En 2003 al menos 1.146 personas fueron ejecutadas en 28 países. El 84% de las mismas ocurrieron en la República Popular de China, Irán, Estados Unidos y Vietnam. En 2006 al menos 1.591 personas corrieron la misma suerte. En China la pena de muerte puede ser aplicada incluso para delitos no violentos como fraude fiscal, malversación de fondos y delitos por drogas. Irán es el país que mayor número de menores de edad ejecuta, y en 2006 ha vuelto a poner en práctica la pena de muerte por lapidación. En Estados Unidos una buena parte de los ejecutados son personas con graves enfermedades mentales. La fotografía muestra una ejecución en Yemen donde se aplica la pena de muerte por decapitación, práctica que aún sigue vigente en otra media docena de países, como Qatar o Arabia Saudí.