El Tibet: un mundo feudal en pleno siglo XX

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El Tibet: un mundo feudal en pleno siglo XX

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La sociedad tibetana es una sociedad de siervos basada en la tierra; los principales medios de producción -toda la tierra y casi todo el ganado pertenecen a tres clases de señores feudales, propietarios de tierras o de siervos, a saber, los funcionarios (el gobierno feudal), los monasterios y los nobles. Estas tres clases de señores feudales representan aproximadamente el cinco por ciento de la población, es decir, unas 60.000 personas de los 1.200.000 habitantes que componen la población del Tibet. Ningún campesino tiene tierra propia, y pocos pastores poseen ganado. Tienen que trabajar en provecho de los señores. Durante generaciones, los siervos y sus descendientes han pertenecido a diferentes señores. Parte de las fincas de los propietarios es destinada especialmente al servicio del Gobierno feudal. (...) El resto de las fincas son las llamadas «tierras autoadministradas» de los propietarios. En estas tierras feudales, los siervos tienen que cultivar la tierra en provecho de los propietarios con sus propios animales de tiro y sus propios aperos de labranza (algunas veces tienen que procurarse hasta los alimentos), mientras que los señores sólo asignan a los siervos, como precio de su trabajo, un pequeño trozo de tierra mala (...) En general, los siervos no pueden vivir de sus ingresos y, -por consiguiente, se ven obligados a tomar prestados de los propietarios en condiciones usurarias (...) Los siervos, no sólo no tienen ningún derecho político, sino que carecen incluso de la libertad ordinaria de movimiento. Tienen que pedir permiso a los señores de la finca, incluso para una corta ausencia. La nobleza tibetana es hereditaria. Actualmente hay en el Tibet 200 a 300 familias nobles. Su posición varía según su propiedad. Los grandes nobles constituyen aproximada-mente una décima parte de la nobleza, o sea, que son una veintena de familias; cada una de ellas posee docenas de fincas y miles de siervos. En los Gobiernos feudales del Tibet, el poder siempre ha estado en manos de estos grandes nobles.(...)
Los monasterios ocupan un importante lugar en la vida social del Tibet. Conviene proteger y respetar en todo momento las actividades religiosas apropiadas de los monasterios y la libertad de creencia religiosas. Pero hasta ahora, todos los dirigentes de los monasterios del Tibet son al mismo tiempo propietarios de siervos. La explotación de los siervos por los monasterios, mediante la usura y el comercio, es aún más dura que la realizada por los funcionarios o por la nobleza. Los monasterios practican una explotación adicional de los siervos en nombre de la religión. (...)
La nobleza posee aproximadamente el treinta por ciento de la tierra, los monasterios poseen otro treinta por ciento y el resto aproximadamente el cuarenta por ciento pertenece al Gobierno feudal.FUENTE: Texto citado por GIRALT, ORTEGA y ROIG en Textos, Mapas y Cronología de Historia Moderna y Contemporánea. Ed. Teide, Barcelona 1976. Págs. (460-461).