Aspectos del ideario de Gandhi

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Aspectos del ideario de Gandhi

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Los tres conceptos centrales del pensamiento religioso-político de Gandhi son: verdad, no-violencia y castidad. La verdad es para él el más alto principio del ser, es Dios. Pelear por la verdad significa, pues, la lucha por lo que es conocido como el ordenamiento divino del mundo, lucha contra la injusticia, el odio y la opresión. Por eso acuña Gandhi para su método de acción política la palabra sánscrita satyágraha, “atenerse a la verdad”, y denomina satyágraha al que enfrenta al enemigo con esta inquebrantable fe en la verdad (...) El incondicional “atenerse a la verdad” implica la confesión pública del error tan pronto como, a consecuencia de una decisión, la verdad amenace con ser falseada. Por eso, Gandhi cortó sobre la marcha muchas veces campañas políticas ya iniciadas sin atender a la oportunidad cuando le pareció que no respondían a la verdad, es decir, cuando degeneraban en violencia. Pues la posibilidad de error, siempre existente, prohíbe imponer al prójimo por la violencia lo conocido como verdadero. En frase de Gandhi: “Cuando la verdad se muestra al hombre, reviste la apariencia de la no-violencia”.
Para definir esta posición, a la que le determinó decisivamente, según propia confesión, la lectura del Sermón de la Montaña, Gandhi emplea la antigua palabra sánscrita ahimsã (acción de no causar perjuicio al prójimo), que designa la repugnancia hinduista ante la destrucción de toda vida. Pero en Gandhi ahimsã no es eso sólo, sino en general la renuncia a causar daño al prójimo corporal o espiritualmente y el intento de no odiar al enemigo, sino acogerle con bondad y amor. Satyãgraha no es, pues, exclusivamente “resistencia pasiva”. Gandhi había emplea-do al principio esta expresión en Sudáfrica para su programa, pero más tarde la abandonó. Frecuentemente traduce satyãgraha libremente por fuerza del alma (soul-force). El auténtico satyãgrahi debe no sólo aguantar los ataques del adversario, sino también oponerle su “fuerza del alma”, que no tiende a la destrucción o humillación del enemigo, sino a conquistar su alma: mediante su propio sufrimiento debe, pues, producir en el prójimo el “cambio del corazón” que le permita comprender la verdad (...).
El satyãgraha puede ejercerse de dos maneras. Su forma más moderada es la “no-colaboración” (no-cooperation). Con ella, el ciudadano hace uso de su posibilidad legal de negar la colaboración al sistema dominante. Con la renuncia a las funciones administrativas y el boicot a las elecciones, las escuelas o los tribunales, puede entorpecer la máquina estatal, hasta que esté libre el camino hacia una colaboración honorable.
Más dura y peligrosa es la otra forma de acción: la “desobediencia civil” (civil disobedience). Esta es la transgresión deliberada de los preceptos y prohibiciones, leyes y ordenanzas estatales considerados como injustos y “no verdaderos”. Es la rebelión abierta, únicamente sin el ingrediente de la violencia. El satyãgrahi no puede ser confundido con un vulgar criminal, ya que actúa al descubierto y asume conscientemente la responsabilidad de su acción. “Busca la detención” y acepta sin defensa su castigo.FUENTE: BIANCO, L., Asia Contemporánea. Madrid, Siglo XXI, 1976, pp. 21-22.