El protagonista de esta novela es un envilecido cura católico, padre de una niña, que se debate entre la fe y la culpa, entre el miedo y el deber. Al final será fiel a su ministerio y, trasformado en un oscuro héroe de la fe, morirá santamente en cumplimiento de su misión. La acción se enmarca en el período más agudo del conflicto religioso entre la Revolución mexicana y la Iglesia católica, la llamada Rebelión de los Cristeros, que alcanzó su cima en 1928.