Hay dos grandes caudillos entrañablemente ligados a la Revolución Mexicana, uno de ellos es Emiliano Zapata quien nace en 1879 y muere asesinado en una emboscada 39 años después. Líder mestizo con gran capacidad de convocatoria entre los indígenas de los estados sureños. “La tierra es de quien la trabaja” y “Tierra y Libertad” son los lemas que usa para reclutar a un importante ejército y apoyar a Madero en su lucha contra el dictador Porfirio Díaz. Posteriormente se enfrenta a Victoriano Huerta, el asesino de Madero, y a Venustiano Carranza. El otro caudillo es Doroteo Arango mejor conocido como Francisco “Pancho” Villa quien nace un año antes que Zapata en el norteño estado de Durango. Aun cuando en un principio Villa se le conoce como un bandolero, termina compartiendo con Zapata la preocupación básica de reivindicar los derechos de los campesinos. Se une temporalmente al ejército de Madero para derrocar a Díaz. Junto con Zapata, decide oponerse a Carranza porque sospechan que éste pretende convertirse en otro dictador, y ambos entran a la ciudad de México en 1915. Durante 1916 y 1917 consigue esquivar a un contingente de diez mil soldados de EEUU que lo persiguen por el norte de México por haber invadido la ciudad fronteriza de Columbus. En 1920 negocia su retiro de la lucha armada y muere asesinado en 1923.