Margarete Buber-Neumann era una comunista alemana que se refugió en la Unión Soviética cuando los nazis subieron al poder. En Moscú cayó en medio de la más feroz de las purgas stalinistas. Su marido fue arrestado en 1937 y nunca volvió a saberse de él. Poco después ella misma fue enviada al campo de concentración de Karaganda, en Siberia, donde estuvo a punto de perecer de hambre y miseria. Pero el infame del pacto germano-soviético incluía la obligación de entregar a Alemania a los comunistas alemanes huídos a la Unión Soviética y Margarete fue entregada a los nazis. Encerrada en el campo de concentración de Ravensbrück, su fortaleza física y moral le permitió sobrevivir al sadismo nazi. Sólo el fin de la guerra le permitió recuperar la condición humana. Estas memorias muestran las semejanzas y diferencias entre los sistemas represivos de dos dictaduras unidas por su común naturaleza totalitaria.