El dia 2 de agosto de 1934 moría en su posesión rural de Neudek, en la Prusia Oriental, el Mariscal Hindenburg, presidente de la República alemana. Su muerte abría el camino a la desaparición de la democracia de Weimar y sus sustitución por la dictadura nazi, personificada en Hitler, Canciller desde enero del año anterior. En 1925 fue elevado por los sectores conservadores al cargo del Presidente de un régimen que íntimamente rechazaba. Aquel señor de la guerra, el viejo junker, fue reelegido en 1932, pero su presencia ya no era dique de contención para los extremismos. En enero de 1933 se vio obligado a entregar la Cancillería a Adolf Hitler, que a los pocos meses obtenía el control absoluto en su país.