Lo mismo que en su libro “Cinco días en Londres, mayo de 1940. Churchill solo frente a Hitler”, también aquí Lukacs enfoca a corta distancia un hecho trascendental: el ataque a la Unión Soviética en la fatídica madrugada del 22 de junio de 1941, así como el enfrentamiento de dos personalidades, en este caso Hitler y Stalin. Especialmente interesante es el análisis de la extraña reacción de Stalin a la noticia del ataque. Era conocida, y aquí se analiza exhaustivamente, la resistencia de Stalin a aceptar los innumerables avisos previos al ataque y aún después de ocurrido éste. Cuando ya las ciudades soviéticas eran bombardeadas y miles de soldados alemanes habían cruzado la línea de demarcación, Stalin aún creía que era, no una orden de Hitler, sino una provocación de los generales de éste a sus espaldas. Stalin, tras una crisis depresiva de dos días, tardó no menos de una semana en tomar las riendas de la situación. Lukacs analiza una supuesta carta de Hitler a Stalin en la que aquél advierte a éste de una posible reacción de sus generales incumpliendo sus órdenes y rompiendo la línea de demarcación, pero la considera apócrifa y la cree una invención tardía con la intención –precisamente- de justificar la inexplicable pasividad de Stalin en los primeros días siguientes a la agresión. La noticia de esta improbable carta procede del reciente libro de David Murphy “What Stalin knew”.