[...] ¿El levantamiento estallaría efectivamente hoy o mañana? En el tranvía, en la calle, en los comercios, no se discutía otra cosa que el próximo levantamiento [...]. La ansiedad ante lo desconocido penetra también en los barrios obreros, y sobre todo en los regimientos. Aquí comenzaba a creerse que el levantamiento se preparaba sin ellos. ¿Por quienes? ¿Por qué calla Smolny? La posición contradictoria del Soviet, como parlamento obrero y como Estado Mayor revolucionario, creaba, en el último viraje, grandes dificultades. Se volvía imposible seguir callando. \\ Desde hace algunos días -dijo Trotsky al terminar la sesión nocturna del Soviet- la prensa está repleta de informaciones, de rumores, de artículos relativos al próximo levantamiento... Las resoluciones del Soviet de Petrogrado son llevadas al conocimiento de todos. El Soviet es una institución electiva y... no puede tomar resoluciones que no sean conocidas por los obreros y soldados... Declaro en nombre del Soviet: ninguna manifestación armada ha sido fijada por nosotros. Pero si el Soviet, de acuerdo a la marcha de las cosas, fuera forzado a llamar a una manifestación, los obreros y los soldados bajo esa orden marcharán como un solo hombre... Se dice que yo he firmado una orden para entregar 5.000 fusiles... Si, la he firmado... El Soviet continuará organizando y armando a la Guardia Obrera». Los delegados comprendieron: la batalla está próxima, pero sin ellos, fuera de ellos, no sería dada la orden. \\ Sin embargo, independientemente de las explicaciones tranquilizadoras, las masas tienen necesidad de una clara perspectiva revolucionaria. El informante contesta dos preguntas: la evacuación de la guarnición y el próximo Congreso de los Soviets. «Nosotros tenemos con el Gobierno un conflicto que puede tomar un carácter extremadamente grave... No permitiremos... que Petrogrado sea despojada de su guarnición revolucionaria». Este conflicto está subordinado, por otra parte, a otro que se anuncia. «La burguesía sabe que el Soviet de Petrogrado propondrá al Congreso de los Soviets asumir el poder... Previendo la batalla inevitable, las clases burguesas se esfuerzan en desarmar a Petrogrado». La insurrección estaba anudada políticamente por primero vez en este discurso con una absoluta nitidez: nos disponemos a tomar el poder, necesitamos la guarnición, no la dejaremos partir. «A la p9 mera tentativa de la contrarrevolución por suprimir el Congreso, responderemos con una contraofensiva que será implacable y que llevaremos hasta el fin. La proclamación de una ofensiva política resuelta se cubría todavía con una fórmula de defensa armada.FUENTE: En TROTSKY, León, Historia de la Revolución Rusa, 2/octubre 1917, Ed Zero, Madrid, 1973, págs. 374-375.