Desde la formación de las Repúblicas soviéticas todos los Estados del mundo se han divido en dos campos: el del capitalismo y el del socialismo. \\ Allí, en el campo del capitalismo, no hay más que odios nacionales y desigualdad, esclavitud colonialista y chauvinismo, opresión de las nacionalidades y pogroms, atrocidades imperialistas y guerras. \\ Aquí, en el campo del socialismo, todo es confianza mutua y paz, libertad nacional e igualdad, coexistencia pacífica y colaboración fraterna entre los pueblos. \\ Los intentos llevados a cabo por el capitalismo por espacio de decenas de años con el propósito de resolver la cuestión de las nacionalidades combinando el libre desarrollo de los pueblos con el sistema de la explotación del hombre por el hombre, han resultado infructuosos. La madeja de las contradicciones nacionales no hace más que embrollarse cada vez más, amenazando la propia existencia del capitalismo. La burguesía ha tenido que reconocer su incapacidad para organizar la colaboración entre los pueblos. \\ Únicamente entre los Soviets y en las condiciones de la dictadura del proletariado, que ha atraído a su causa a la mayoría de la población, ha resultado factible destruir radicalmente la opresión nacional, crear una atmósfera de confianza recíproca y echar los cimientos de la colaboración fraterna entre los pueblos. \\ Tan sólo estas circunstancias han permitido a las Repúblicas soviéticas rechazar las agresiones de los imperialistas del mundo entero, tanto interiores como exteriores; solamente estas circunstancias les han permitido liquidar con éxito la guerra civil, asegurar su existencia y emprender la construcción económica pacífica. \\ Sin embargo, los años de guerra transcurridos han dejado huellas. Los campos devastados, las fábricas reducidas a la inactividad, las fuerzas productivas aniquiladas y los recursos económicos agotados, esas secuelas de la guerra hacen insuficientes los esfuerzos aislados de las diferentes Repúblicas en el terreno de la re-construcción económica. El restablecimiento de la economía nacional resulta imposible en tanto que las Repúblicas no tengan un plan de acción común. \\ Por otra parte, la inestabilidad de la situación internacional y el peligro de nuevas agresiones hacen ineluctable la creación de un frente único de las Repúblicas soviéticas ante el progresivo cerco capitalista. \\ Finalmente, la estructura misma del poder de los Soviets, internacional por su naturaleza de clase, impulsa a las masas obreras de las Repúblicas soviéticas hacia la unión en una única familia socialista. \\ Todas esas circunstancias exigen de forma inexorable la asociación de las Repúblicas soviéticas en un único Estado federal, capaz a la vez de garantizar la seguridad exterior, el progreso económico interior y el libre desarrollo nacional de los pueblos. La voluntad de los pueblos de las Repúblicas soviéticas, reciente-mente reunidos en Congresos de sus Soviets respectivos y unánimemente decididos a fundar la Unión de las Repúblicas soviéticas, es la clara demostración de que esta Unión es realmente una asociación libre de pueblos que disfrutan de iguales derechos, de que a cada República se le ha garantizado el derecho de poder abandonar libremente la Unión, de que el acceso a la Unión está abierto a todas las Repúblicas soviéticas existentes o que se puedan formar en' el futuro, de que ese nuevo Estado federado es el digno colofón de los principios de coexistencia pacífica y de colaboración fraterna entre los pueblos, establecidos ya en el mes de octubre de 1917, el cual constituirá un sólido baluarte frente al capitalismo mundial y marcará un nuevo paso decisivo en pro de la unión de los trabajadores de todos los países en el seno de una República socialista soviética mundial.FUENTE: Constitución o ley fundamental de la U.R.S.S. (31 enero 1924). En M. DUVERGER: Constitutions et documents politiques (París 1963), págs. 466-467.