Con el final de la Segunda Guerra Mundial las potencias vencedoras se repartieron Alemania y Austria en diferentes áreas geográficas. Alemania quedó dividida en dos países, la parte occidental democrática y la parte oriental comunista. La capital del antiguo Reich también quedó dividida de la misma forma que el resto del país. El caso de Austria es diferente pues la ocupación aliada duraría unos pocos años hasta que el país volvió a ser independiente, eso sí, con la condición de que no se alienaría con ninguno de los dos bloques que se estaban formando y que se enfrentarán en la Guerra Fría.