Los americanos, el gobierno y la mayoría del pueblo, adoptaron el punto de vista de que los empréstitos eran operaciones comerciales. Se los consideraba como no asimilables a unas contribuciones aportadas para una causa común. Rehusaban totalmente tener en cuenta los elementos de orden sentimental o moral. Los gabinetes Harding y Coolidge habían fijado en principio que los deudores debían pagar por completo, salvo el caso en que el pago integral fuese, de toda evidencia, por encima de sus posibilidades. \\ La opinión pública americana se sentía aún fortalecida por el hecho de que los aliados europeos habían recibido importantes ventajas territoriales en Europa y en las colonias, mientras los Estados Unidos habían rehusado la más pequeña parte de los frutos de la victoria común [...]. \\ Europa, al contrario, negligía el aspecto legal de los hechos, para no considerar sino lo que ella juzgaba ser la interpretación moral de los mismos. Alegaba que la guerra mundial había sido una operación colectiva, en la que América había tenido un interés en todo momento [...] . \\ Sobre esta base, Europa comparaba sus pérdidas en hombres y bienes con las de América. Afirmaba que había pagado en sangre y riquezas un precio que representaba el coste de la neutralidad americana. Si ella había pedido prestadas grandes sumas a los Estados Unidos después de su entrada en la guerra, tales préstamos eran la consecuencia inevitable de una lucha llevada durante tres años sin la ayuda de América. Lo menos que se podría decir fue que los préstamos representaban una compensación obligada, y su anulación por los Estados Unidos no sería más que un acto de justicia. \\ Esta manera de ver las cosas era general en Europa. Tenía, natural-mente, matices según los países. Los franceses invocaban sus 1.400.000 muertos y la devastación de los departamentos invadidos. \\ Los ingleses, aprobando el principio fundamental, se colocaban en un punto de vista más práctico. Para ellos, las deudas de guerra y las reparaciones eran obstáculos al restablecimiento de la vida económica normal en el mundo entero. \\ La anulación era, pues, para los franceses un acto de justicia y para los ingleses casi un deber de buena política. Este punto de vista se encontraba en la tesis de Keynes, en la Nota Balfour, y estaba en la base de toda la concepción británica. \\ Habiendo rechazado el pueblo de los Estados Unidos la tesis francesa como desprovista de todo fundamento moral, y la tesis británica porque imponía a América todos los gastos de esta operación general de anulación, los deudores europeos se encontraron ante el hecho de que América quería cobrar.FUENTE: F. H. SIMONDS, Histoire de l'Europe d'après guerre, de Versailles au lendemain de Locarno. En GIRALT, ORTEGA y ROIG, «Texto, mapas y cronología de historia moderna y contemporánea», Barcelona, Teide, 1976, págs. 406-407.