Importancia de la Ley de Préstamo y arriendo, marzo 1941

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Importancia de la Ley de Préstamo y arriendo, marzo 1941

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   En diciembre de 1940, los Estados Unidos se dieron cuenta de otro hecho brutal. La Gran Bretaña, China y las otras naciones que se hallaban en lucha contra el Eje no podían obtener armas en cantidad suficiente, de nuestro país, a no ser que pasásemos a ser algo más que vendedores amistosos, operando sobre bases comerciales. Habíamos adoptado, en efecto, algunas medidas de urgencia, préstamos a la China, venta de armas de la otra guerra mundial a la Gran Bretaña después de Dunkerque, cambio de cincuenta viejos destructores por bases navales. Con lo cual cada vez se iba haciendo más íntima nuestra cooperación con estas naciones al satisfacer los pedidos que nos hacían. Sin embargo, se imponía como necesaria una contribución mucho mayor.La solución propuesta por el presidente del país, durante la conferencia de prensa del 17 de diciembre de 1940, estaba expresada en la historia que contó acerca de la manga de riego; debíamos obrar, como nación, de la misma manera que un ciudadano americano obraría si un fuego devastador estallase en unas casas vecinas a la suya. Debíamos enviar todo el material de guerra que nos fuese posible distraer de nuestra propia defensa, a nuestros vecinos que ya se hallaban luchando contra el incendio. Defendíamos nuestro propio país al ayudarles a defender el suyo. Por lo que a la liquidación se refiere podríamos esperar hasta que el peligro estuviese alejado, y nos fuera posible justipreciar debidamente nuestra situación y la de nuestros vecinos. Esta propuesta constituía la esencia de lo que ahora llamamos Préstamo y Arriendo...   Tres meses después nos hallábamos dispuestos para tomar una decisión, y cuando se procedió a la votación en el Congreso, el Préstamo y Arriendo fue aprobado por una gran mayoría. La ley fue firmada el 11 de marzo de 1941. Habíamos considerado la cuestión pública y detalladamente, habiendo decidido entonces con entera libertad, que nuestra seguridad estaba ligada a la seguridad de los otros pueblos del mundo amantes de la paz. La defensa de éstos era vital para nuestra propia defensa. \\    A partir de entonces la seguridad de los Estados Unidos habría de estar protegida por una defensa doble. Enviaríamos armas a los otros países a fin de que nos ayudasen a mantener a raya al Eje. Mientras, aquí, en los Estados Unidos, armaríamos y entrenaríamos una gran fuerza militar destinada a proteger-nos en el caso de que fuéramos atacados. El Préstamo y Arriendo podría, posiblemente, evitar que la agresión alcanzase a nuestro país. Más aunque no fuese así, nos proporcionaría un tiempo precioso para preparar las defensas que tan seriamente necesitábamos. \\    Durante los meses que siguieron, enviamos suministros bélicos a la Gran Bretaña, a China y a la Unión Soviética, después del ataque de que esta nación fue víctima también. Estos países tenían la garantía de que había mucho más para mandarles. Fueron ellos los que soportaron todo el peso del Eje y todavía estaban luchando cuando nos llegó la vez... \\    De acuerdo con sus términos originales, la Ley de Préstamo y Arriendo debía haber expirado el 30 de junio de 1943. En enero de ese año, el Congreso empezó a estudiar una propuesta de ley para prorrogar el plazo de validez de aquélla. Por aquel tiempo las operaciones de Préstamo y Arriendo encontrábanse de tal modo ligadas a la totalidad de nuestro esfuerzo de guerra, que fue necesaria la colaboración de funcionarios de numerosos departamentos gubernamentales para poder exponer todo lo que habíamos realizado al amparo de aquella Ley, y las razones por las cuales debía ser prorrogada la validez de la misma... \\     El Préstamo y Arriendo se había convertido en un mecanismo vital gracias al cual era posible a las Naciones Unidas combinar todos sus recursos tanto en hombres como en material, contra el Eje. Las armas americanas, en las manos de nuestros aliados, disparaban sobre el mismo enemigo que las armas americanas de que se valían nuestros propios soldados. Ayudaban a ganar la guerra a todos los aliados. En la Gran Bretaña, soldados americanos recibían millones de toneladas de suministros de guerra sin que nosotros los pagásemos. Nuestras ropas atravesaban los mares en grandes paquebotes británicos convertidos en transportes. Buques americanos, sin que nada nos costase, eran reparados en puertos británicos esparcidos por todo el mundo. Casi todos los alimentos que nuestros soldados consumían en Australia como en Nueva Zelanda, nos eran ofrecidos por estos países. En äfrica del Norte, los hombres, los barcos, los aviones, los cañones británicos y americanos, habían sido amalgamados en una sola poderosa fuerza combatiente. \\     Todo lo que nuestros aliados necesitaban de nosotros, y todo lo que precisábamos de ellos para mejor y más eficazmente luchar juntos, todo nos lo su-ministrábamos recíprocamente, hasta el límite extremo de nuestras posibilidades. Habíamos comprobado, de igual modo, que cualquier americano lo podía tener previsto, que la fuerza residía en la unión. Estábamos ahorrando miles de vidas y muchos millones de dólares a todos nosotros: forjábamos la victoria.FUENTE: EDWARD STETTINIUS: El arma de la victoria. Trad. de Pedro Bernad (Barcelona 1945), págs. 11-15.