Sobre las Trincheras, Marc Ferro

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Sobre las Trincheras, Marc Ferro

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 A partir de noviembre de 1914 los soldados se habían enterrado para poder sobrevivir. Los alemanes dieron el ejemplo estableciendo verdaderas redes de trincheras con paralelas, líneas de partida, pasadizos de enlace, laberintos y abrigos. Los ingleses les imitaron, pero los franceses y los rusos arreglaron con menos cuidado las trincheras. No se imaginaban que iban a permanecer enterrados durante cerca de tres años y que en ellas vivirían las batallas del mañana: Champaña, el Somme, Verdun. Construían provisionalmente, en tanto que alemanes e ingleses aceptaban esta nueva forma de guerra. \\   El enredijo de salientes y entrantes se hizo ver rápidamente como necesario para evitar que se les enfilase. En cuanto construían la red y la estructura de las trincheras, la atención de los soldados se aplicaba a la instalación de los puestos de vigía. Primero se colocaban las alambradas, maniobra especialmente peligrosa bajo el tiro de las ametralladoras enemigas; después se confeccionaban sacos de tierra para protegerse de los bombardeos y, últimamente, se instalaban aspilleras para colocar a los observadores. Como las líneas de los adversarios estaban a veces muy cerca, se disputaban el menor montículo, y vigilar al enemigo importaba tanto como no ser visto. \\   Una novedad nacida de la guerra de trincheras fue el arte del camuflaje. Hasta 1914, los jefes militares habían aprendido, en primer lugar, a saber concentrar sus tropas en un lugar dado. Más que la concentración importa ya el camuflaje, sobre todo el de las piezas de artillería. Inicialmente, la utilización de los zeppelines y después de las «jaulas de gallinas», tuvo por objeto vigilar al adversario y no atacarle, segundo objetivo que no se consideró hasta más tarde. \\   La guerra de trincheras exigía un armamento especial. Los alemanes fabricaron una bala con núcleo de acero y contra los blancos aéreos se utilizaron las balas luminosas y las incendiarias para hacer explotar globos y depósitos de aviones. \\   Agazapados en las trincheras, los franceses se sentían vulnerables. Además de las minas, tuvieron pronto que temer a las amenazas que venían por el cielo, las terribles explosiones de los Minenwerfer, que lanzaban en vertical proyectiles de 50 a 100 kilos que podían caer a; muy poca distancia de 100 a 500 metros si era necesario, mientras, que el tiro de los cañones era demasiado horizontal [...]. \\   La otra dificultad en caso de ataque era la red de alambradas. Los soldados disponían de pinzas para cortarlas, pero en número insuficiente, y con gran frecuencia morían antes incluso de haber abierto un paso [...].FUENTE: FERRO, Marc, La Gran Guerra, 1914-1918, Alianza, Madrid, 1970, págs 163 164, 165.