Objetivos del Estado Mayor alemán a fines de 1917

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Objetivos del Estado Mayor alemán a fines de 1917

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  Nuestra situación militar es más favorable que la de la Entente. Nuestras alianzas son más seguras. Las dificultades internas están menos agravadas en nuestro país que en los de la Entente. No obstante, pienso también que es aconsejable conseguir la paz antes del invierno, a condición de que nos conceda las ventajas indispensables que necesitamos para asegurar el futuro de nuestro desarrollo económico, y que nos pondrán en una situación militar y económica que nos permita encarar sin temor una nueva guerra... \\    En el Oeste tenemos dos grandes regiones mineras: Lorena, Luxemburgo y el Sarre, por una parte, y la zona industrial de la Baja Renania y Westfalia por otra, cuya explotación se avanzará siempre más hacia la frontera con Bélgica y Holanda. Durante esta guerra, estas regiones no se han visto amenazadas puesto que hemos prevenido, con nuestra ofensiva, una acción de la Entente. Aparte de ello, la importancia de las regiones industriales no se había reconocido adecuadamente en un principio. En la actualidad no existe duda alguna sobre ese aspecto, y hay que esperar que nuestros enemigos, en una guerra futura, empleen todos sus esfuerzos en el ataque a estas regiones. Si esto se llevara a término, no estaríamos en condiciones de aguantar una guerra, ya que estaríamos totalmente dominados económicamente. No necesito evocar cuáles serían las consecuencias en el plano interior. Una protección eficaz de estas dos regiones es algo vital para nosotros. Debemos conseguir en este aspecto todo lo que podamos y lo que nos permita nuestra situación. Si no conseguimos nada, nuestra situación será realmente peligrosa: sería preferible en este caso proseguir la guerra y no pensar ya en la paz. Debemos ver con toda claridad que lo que no obtengamos deberá ser compensado, una vez haya llegado la paz, por medio de grandes gastos militares (defensa antiaérea, mantenimiento de una aviación de combate, poderosas fortificaciones en la frontera), en la medida en que verdaderamente puedan ser compensados.  \\    El distrito minero lorenés reclama una ampliación de nuestro territorio hacia el Oeste. Cuanto mayor sea, más fácil será la defensa. Por otra parte, existen también minas en las regiones que se anexionen. Estas anexiones permitirían la explotación de nuestras propias minas con mayor ahorro. Dado que los recursos mineros de Alemania son muy limitados, este punto no carece de importancia. Pero ante todo estas anexiones asegurarían que las minas que actualmente se hallan en posesión de Alemania disfrutarían en adelante de una protección militar directa y podrían trabajar hasta en tiempo de guerra. Naturalmente, la región permanecería, con todo, amenazada peligrosamente por la artillería y la aviación, lo que hará necesario la toma de poderosas medidas de protección, puesto que no podemos ampliar nuestra frontera con Francia hasta el Mosa. \\    Asimismo, es importantísimo mantener protegido nuestro territorio renanowestfaliano. El interés que presenta la costa flamenca para llevar a cabo un ataque aéreo contra Inglaterra es realmente considerable; la línea del Mosa, cerca de Lieja, presenta una importancia aún mayor para este distrito industrial. Debemos tratar por todos los medios de dominar sólidamente las dos riberas del Mosa, hasta Saint-Vith hacia el Sur. Para conseguirlo, sólo veo factible su anexión al Imperio alemán... \\    La posesión de la línea del Mosa no es, con todo, suficiente para asegurar a nuestra zona industrial la protección necesaria. Debemos rechazar a un ejército anglobelga-francés todavía mucho más lejos. Esto sólo es posible si Bélgica se une a nosotros económicamente, de una forma tan estrecha que tenga que unirse a nosotros también políticamente. Esta inclusión económica no se podrá realizar sino a base de una fuerte presión militar (ocupación por largo tiempo). y con la anexión de Lieja. La neutralidad belga es una auténtica engañifa que apenas se debe tener en cuenta en la práctica. \\    No estaremos totalmente protegidos, dado que la construcción del túnel Dover-Calais se convertirá en una realidad, a no ser de que ocupemos militarmente toda Bélgica y nos apoderemos de la costa flamenca. A pesar de todas las dificultades que Inglaterra está padeciendo, no podremos obtenerla. Se trata, pues, de saber si debemos realizar este objetivo. Según mi parecer, ello debería llevarse a cabo si Inglaterra ocupara un territorio en Francia (Calais). Si no lo hace, la posesión de la costa flamenca no sería para nosotros un motivo para continuar la guerra más allá del invierno. \\    Pero debemos llegar a obtener, más tarde, de, forma indirecta, medios de acción sobre Inglaterra a partir de la costa flamenca. Creo que esto es posible si Bélgica, unida económicamente de forma estrecha al Imperio alemán, dividida en un Estado valón y un Estado flamenco, toma a la larga a su cargo la defensa de su propio territorio contra Francia e Inglaterra, y, una vez que se haya puesto fin a la ocupación, mantiene un ejército y una flota. \\    Una vez unida Bélgica a Alemania, Holanda, consecuentemente, se verá fuertemente atraída hacia nosotros, dadas las necesidades de su política, especialmente si su territorio colonial se viera garantizado por un Japón aliado nuestro. Conseguiremos de esta forma llegar a la costa que enfrenta Inglaterra y llevaremos a cabo el fin que la marina persigue por su cuenta, con pleno conocimiento de toda su importancia. Obtendremos ante la nación inglesa una posición que nos permitirá conservar nuestro comercio en una próxima guerra. Este es el tercer gran objetivo que debe ser también objeto de nuestra preocupación.FUENTE: Nota del general Ludendorff (14 septiembre 1917). En L'Allemagne et les problémes de la paix pendant la premiere guerre mondiale, it (París 1966), págs. 432-435.