Tras el hundimiento de la Bolsa de New York en 1929 un millón y medio de familias quedaron en la ruina y numerosas empresas quebraron. Pero las consecuencias no sólo se detuvieron en EEUU sino que afectaron a todo el mundo pues las líneas de crédito y de inversiones se paralizaron. Uno de los continentes más perjudicados fue el europeo que aún se recuperaba de las consecuencias de la Gran Guerra y cuyo principal apoyo económico era el crédito proveniente de EEUU y que quedó paralizado con el crac. Esto es un hecho más que importante ya que sin la profunda crisis económica de la Alemania de postguerra no se entiende el enorme apoyo popular que tuvo desde sus inicios el Partido Nazi. Hitler llegó al poder sólo 4 años después del hundimiento de la bolsa en wall street. En la imagen, un corredor de la bolsa intenta vender su coche.