Como puede observarse en este cuadro, desde finales del siglo XIX el acceso de la mujer al derecho del voto ha sido progresivo. A comienzos del siglo XX las movilizaciones feministas adquirían cada vez más importancia, pero fue tras la I Guerra Mundial, cuando las mujeres comienzan a jugar un papel esencial en la retaguardia, sobre todo sustituyendo a los hombres en las fábricas. A partir de entonces podemos decir que la voz de las mujeres empieza a ser escuchada, provocando con ello la progresiva integración de la mujer en la vida social, económica y política de sus países, uno de los cambios fundamentales del siglo XX.