La apabullante derrota rusa a manos de Japón demostró a las potencias europeas que Rusia había perdido mucho de su poder y su influencia en la política del continente. Ante esta situación Alemania decidió pasar a la acción y combatir diplomáticamente a Francia. Decidió hacerlo en Marruecos, donde en un discurso el Káiser abogó por los derechos del Imperio Alemán sobre el Norte de äfrica, dando lugar a la primera de una serie de crisis internacionales con Marruecos como trasfondo. En esta ocasión el acuerdo llegó al año siguiente, en la Conferencia de Algeciras de 1906, donde Francia y España, con el visto bueno de Inglaterra, se repartieron Marruecos. Alemania fue la gran derrotada.