El proceso de unificación alemana es liderado por Prusia y dirigido por el canciller Bismarck. El primer paso fue la adquisición de los ducados de Schleswig y Holstein en un breve enfrentamiento en 1864 con Dinamarca. El segundo paso fue la guerra con Austria derrotada en la batalla de Sadowa. La principal consecuencia de este enfrentamiento fue la creación de la Confederación de Alemania del Norte, que abarcaba a 23 estados bajo la hegemonía de Prusia y que fue dotada de un Parlamento, el Reichstag. El tercer paso fue el enfrentamiento entre Prusia y Francia que, tras la aplastante victoria prusiana en Sedán, perderá los territorios de Alsacia y Lorena que pasarán a formar parte del recién creado II Imperio alemán o II Reich, bajo la dirección de quien fuera Guillermo I de Prusia.