La contrafigura de Cavour en el proceso de unificación italiano es el revolucionario Giuseppe Garibaldi (1807-1882), que desarrollará la lucha desde las barricadas. Partidario de la República como forma de gobierno, termina aceptando la monarquía en la figura de Víctor Manuel. Garibaldi, un viejo revolucionario que había formado parte del movimiento de la Joven Italia de Manzini y participado ya en diversos levantamientos populares en Suramérica, tuvo una especial relevancia en la toma del sur de la península italiana, cuando ya se había conseguido para la causa de la unificación los territorios antes austriacos de Lombardía, Toscana, Módena, Parma y la Romaña. En 1860 Garibaldi mandó una expedición de poco más de mil hombres, los llamados Camisas Rojas, contra Sicilia y Nápoles, donde Francisco II ejercía una monarquía absoluta, y que tendrá como resultado el hundimiento de los Borbones en el sur y la incorporación de esos territorios a la causa de la unidad de Italia.