Somos un pueblo de 21 a 22 millones de hombres, conocidos desde tiempo inmemorial con un mismo nombre -el de pueblo italiano-encerrados en los límites naturales más precisos que Dios haya trazado nunca, el mar y las montañas mas altas de Europa, que hablan la misma lengua modificada por dialectos menos distintos entre sí que el escocés y el inglés, con las mismas creencias, las mismas costumbres, las mismas tradiciones, con diferencias menores que las que separan las poblaciones vascas de las bretonas en Francia, el país más unitario del mundo; orgullosos del pasado político, científico, artístico más glorioso de toda la historia europea (...). \\ No tenemos bandera, no tenemos nombre político ni puesto entre las naciones europeas. Estamos divididos en ocho estados (...) cada uno independiente de los demás, sin objetivos comunes, sin alianzas entre ellos. Ocho líneas aduaneras limitan nuestros mercados, nos impiden crear grandes industrias, y frenan nuestra actividad comercial (...) Todos estos estados, así divididos, están dirigidos por gobiernos despóticos (...) No existe libertad de prensa, ni de asociación, ni de palabra, ni de enseñanza. FUENTE: MAZZINI. Italia, Austria y el Papa. 1845. En BOUILLON y otros, Histoire 1848-1914. Bordas, París, 1978. Citado en BOCIGAS y otros, H.ª de Cou-selectividad. E. D. Epsilon. Madrid, 1985, p. 27.