Otto von Bismarck (1815-1898) aristócrata y político prusiano, fue el artífice de la unificación alemana. Partiendo de la unión de 39 estados bajo control austriaco, la Confederación germánica, Bismarck fue urdiendo un plan para primero eliminar el poder de Austria sobre estos territorios y después forzar la unificación de todos ellos bajo el poder del rey de Prusia, Guillermo I. Su oportunidad llegó en 1864 con la guerra de los Ducados, en la que Austria y Prusia unidas lucharon contra Dinamarca con el pretexto de conservar las fronteras establecidas en 1815 y que el monarca danés había tratado de alterar haciéndose con territorios de la Confederación de mayoría danesa. El enfrentamiento con Austria llegó dos años después, con el reparto de los Ducados. Nadie en Europa hubiera esperado un triunfo tan rápido del ejército prusiano sobre la “poderosa” Austria. La clave estuvo en la aplicación de la tecnología a la guerra (el telegrama, el uso del ferrocarril para el traslado de tropas, el fusil de chispa, etcétera). Tras la derrota austriaca la Confederación Germánica fue oficialmente disuelta y sustituida por la Confederación de Alemania del Norte, la unión de 22 estados alemanes independientes situados al norte del río Main bajo el liderazgo de Prusia. La unificación se completó poco más tarde, en 1870, pero para ello Prusia tuvo que hacer frente a una nueva guerra, esta vez contra la “poderosa” Francia.